La alegría es ese sentimiento que te genera bienestar, te permite ver lo bello del mundo aunque los demás digan lo contrario, hace que te veas más bonito en el espejo y ante los ojos de los demás. Ayuda a que te pasen cosas buenas y que las cosas malas te importen poco.
Cuando estás alegre es como cuando Clark Kent se quita el peso de su atuendo de periodista y se presenta ante el mundo como Superman. Te sientes poderoso, indestructible, el hombre -o mujer- de acero, capaz incluso hasta de volar. Sientes que puedes lograr cualquier meta que te plantees, estudias y aprendes más rápido, cocinas con más sazón, disfrutas de hacer una cola en el banco, saboreas con gusto todo lo que comes o tomas, te maravillas con la naturaleza y aprecias todas las conversaciones con personas conocidas o no.
Entonces, la alegría es como un escudo protector o como un limpiaparabrisas que nos permite ver el mundo y todos sus componentes de un color más agradable.
Nota: Los delatores de la alegría por excelencia son: la sonrisa que deja ver los dientes, es indicador de que la persona está alegre. Más difícil, pero si ponemos atención logramos detectarlo, es el brillo en los ojos, podría confundirse con el brillo que da el amor o es estar enamorado, aunque vivir el amor produce alegría. El cuerpo relajado pero activo es síntoma de una persona alegre, porque estar en paz te relaja los músculos, pero estar alegre te relaja y a la vez te activa, las personas andan como listas para bailar, correr o saltar.
Por: Andrea Lema
¿Qué es la alegría?
La alegría es dulce como un níspero… huele a perfume de flores, suena como la risa de un niño o como una música alegre y pegajosa que te hace respirar profundo y te invita a bailar. Es como la brisa fresca que refresca pero no enfría el cuerpo. Es suave como el tacto del pelaje de un gato, es de color vibrante, naranja podría ser, y varía su intensidad de acuerdo al tamaño de la emoción…
Su forma también es variable pues
la alegría es flexible y se ajusta a todos…. la alegría de alguna manera
es un tipo de locura que nos invade y nos hace ver el mundo desde otra
perspectiva.
Por: Ivelisse Tovar
Alegría
La alegría, entre otras, es una de las emociones constructivas capaz de brindar
bienestar general, momentáneo o duradero, según la causa y quien la sienta.
Puede tener muchos motivos; acontecimientos o noticias gratificantes, proyectos,
logros, etc. En mi criterio tiene que ver con la satisfacción personal.
La alegría puede ser individual o colectiva, también puede ser contagiosa y hasta
desatar una reacción en cadena, especialmente en los seres humanos en quienes su
manifestación es más notoria. Sin embargo, no siempre la alegría es un sentimiento
noble, pues a veces es directamente proporcional a la tristeza, aflicción o insatisfacción
de otros, bien sea con o sin intención del sujeto que la sienta.
Algunas personas utilizan la alegría para disfrazar otros estados de ánimo y
transformarlos en algo positivo a fin de mejorar situaciones adversas, otras la emplean
para ocultar sentimientos no tan sinceros como se desea aparentar.
En fin, quienes conocen la alegría coinciden en que hay que mantenerla y generar
circunstancias que la atraigan, así como, buscarla hasta debajo de las piedras cuando
ésta desee tomar vacaciones.
Por: Rosa Elisa Haddad Maya
Alegría
Alegría es estar bien, seguro, resplandeciente. Es sentir que lo que
sucede tiene un propósito. Es una emoción que se siente instintivamente y que al ocupar nuestros corazones aumenta nuestro bienestar, que no es más que la suma de momentos llenos de emociones
positivas.
Es maravillosos saber que “la positividad se aprende” pues la
alegría como respuesta a pensamientos positivos puede incrementarse utilizando
herramientas de Psicología Positiva. Las emociones no las podemos cambiar pues
son respuestas instintivas pero los pensamientos que las inducen sí.
Es cuestión de entrenar nuestra mente y utilizar su poder. De esta manera podemos atesorar cada vez mas emociones positivas como la alegría que siempre viene acompañada de otras emociones como la tranquilidad, la gratitud, la esperanza y todas esas maravillosas emociones que llenan nuestras vidas.
Es cuestión de entrenar nuestra mente y utilizar su poder. De esta manera podemos atesorar cada vez mas emociones positivas como la alegría que siempre viene acompañada de otras emociones como la tranquilidad, la gratitud, la esperanza y todas esas maravillosas emociones que llenan nuestras vidas.
La suma de esos momentos de alegría es los que en la vida diaria nos permite florecer,
tomar buenas decisiones al ampliar nuestra mente y nuestro corazón y además son
los que acumulados en nuestro ser nos permiten sobrellevar momentos difíciles y
seguir adelante pues aumenta nuestra resiliencia.
Estoy segura de que el estar colmados de emociones positivas
como la alegría, hace que en nuestro ser no haya lugar para los pensamientos
negativos y por tanto las emociones negativas
tampoco tienen espacio para
permanecer adentro. Puede ser que
lleguen pues existen, pero se tienen que
ir rapidito pues no les dejamos lugar para quedarse.
Por: Marialuz
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