martes, 9 de junio de 2015

Orgullo


Es como un globo que se va llenando de aire poco a poco, hasta que el pecho queda inflado. Tiene el elemento fundamental de la vida: el aire, sin él no respiramos, no vivimos. Entonces, siempre es en tiempo presente.
Es una emoción positiva, continua, que permanece. Puede ser que, en un momento dado, no la percibas, pero está ahí, no se desinfla. Te sientes agradecido. Te llenas de alegría, hasta poder llegar a divertirte en una gran celebración interna silenciosa y desembocar también en una estruendosa celebración externa, pero tu corazón está sereno. Amas, amas y sigues amando. Esperas nuevos logros y viste, con asombro, las barreras vencidas. Es una fuente natural de inspiración.
Nos regala la alegría de vivir, y de disfrutar de la felicidad, como lo expresa Seligman en su  fórmula: las características con las que nacemos (R), las circunstancias de la vida (C) y nuestra voluntad (V), la cual tiene el mayor peso. (F=R+C+V).
Es mirar con humildad.
Es presentar a nuestros hijos o al otro con orgullo.
Siento orgullo de los avances y desaciertos en los estudios de mis hijos porque actualmente se han graduado en las carreras que les gustan y les hacen felices.
Tengo un orgullo de ver cada vida que vivo, y sigo viviendo en este camino de la supervivencia del cáncer.
Honro a mis padres por su andar, por sus esfuerzos, por sus enseñanzas y por sus triunfos obtenidos en esta vida.
No queremos herir orgullos, lastimar autoestimas, sino que crezcan y aumenten como ese globo que nos exalta la vida.
Sólo pido a Dios que el orgullo que sienta cada día no llegue al exceso de estimación propia, cayendo en la arrogancia, en el otro orgullo.

El orgullo es una satisfacción personal que se experimenta por algo, propio o de otros, y se considera valioso, recibiéndolo con mucha humildad. 

Por: LuisaHelena Bravo

El Orgullo


Mi hijo me pregunto: mami es malo sentirse bien, cuando uno hace algo muy bien, eso es malo? Mi respuesta fue: No hijo eso es “Orgullo” del bueno, es dar lo mejor que uno tiene y eso hay que celebrarlo. Lo malo es cuando uno humilla a otros pensando que uno lo hizo mejor.
Se trata de vencer nuestros  propios obstáculos, retarnos, trabajar para dar lo mejor que uno puede ofrecer, primero a uno mismo y luego a los demás, superar nuestras  propias expectativas y poder aplaudirlo con humildad y muchísima alegría. Es sentir un cansancio rico de satisfacción, el corazón latiendo, los ojos con un brillo inconfundible y una sonrisa que grita “lo logre”.
Experimentar orgullo es sentirse millonario emocionalmente, nadie te lo puede quitar, envejece contigo en tus recuerdos y si es demasiado hermoso, transciende de generación en generación. Te conecta de manera especial con la gratitud porque agradeces a  todos los que te apoyaron y confiaron en ti. El valor por la excelencia y el esfuerzo diario, está presente. Es sencillamente sorprenderte de todas las maravillas que puedes lograr como ser humano y estar sensible a que el límite lo colocas tú.

Por: María Inés Goncalves 

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